Lo primero que hay que tener en cuenta a la hora
de dividir en distintas unidades independientes nuestro disco rígido es si éste
tiene el tamaño adecuado para realizar la operación y lo aconsejable, sobre todo
para compartir dos S.O., sería que contara con al menos 10 GB, aunque se pueden
realizar particiones de mucho menor tamaño.
Antes de nada hay que guardar los datos
importantes a buen recaudo y crear un disco de arranque o inicio si es que no lo
tenemos ya, puesto que de lo contrario los perderíamos.
Una partición puede ser primaria (capaz de iniciar
el sistema operativo) o secundaria (extendida) y
puede haber un máximo de 4 particiones
primarias y muchas secundarias. Por ejemplo, un disco rígido
puede tener dos discos lógicos, nombrados como C: y D:. En este caso, C: puede
ser la partición primaria y almacenar datos del sistema, mientras que el disco
lógico D: en la partición secundaria,
almacenaría aplicaciones o datos. El lector CD-ROM sería la unidad
E:.
Otro ejemplo sería una computadora con dos
sistemas operativos diferentes. Podemos tener dos
particiones primarias, de manera que se pueda ejecutar DOS y otro sistema
operativo como Windows o Linux, por ejemplo. Otra razón para tener particiones
múltiples en un disco rígido es para reducir espacio en el disco.
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